La sala está llena de personas. Muchas más que en las adyacentes, aunque en esas también haya cuadros de Van Gogh. No sé si la propia memoria ha exagerado la anécdota, pero yo la recuerdo así: al entrar, busco con la mirada la Noche estrellada sobre el Ródano, y, cuando la encuentro, de pronto me doy cuenta de que la gente que abarrota la sala se dirige hacia mí. Aún tardo unos segundos en entender lo que ocurre. Todos dan la espalda al cuadro, pero no me miran. Miran las pantallas de sus móviles. Posan. Sonríen. Resulta obvio que se están haciendo un selfi.
Seguir leyendoCategoría: Lítotes sociales
Almas
Aún somos almas encerradas en la cárcel del cuerpo. De alguna manera, aún seguimos creyendo que caemos en él cuando nacemos, y lo consideramos un obstáculo para la verdad y la virtud. Conservamos la vaga intuición de que el cuerpo, con sus sentidos y sus pasiones, sume a la persona en la infelicidad y la ignorancia. Pese a lo que pueda parecer, este antiguo dualismo está más presente que nunca, y no sólo como una cuestión filosófica, sino como algo que hoy influye en nuestra percepción del mundo. Un ejemplo: pensamos que vivimos en una época de decadencia moral porque el culto al cuerpo se ha convertido en una condición necesaria para la realización de uno mismo, pero lo cierto es que la sensación de declive proviene de que todavía asumimos que hay algo dentro de nosotros que continúa siendo superior.
Seguir leyendoTelémaco mirando el horizonte
El chaval tenía 16 años, un magnífico expediente en la ESO y, sin embargo, en el primer curso de bachillerato se estaba despeñando. La mayoría de mis compañeros de trabajo manejaba la versión convencional del asunto: el padre hacía lo que estaba en su mano, pero el hijo empezaba a ir con malas compañías. Yo, en cambio, tenía la versión genuina, que había arrancado en confesión una mañana en la que él y yo mantuvimos una larga charla.
Seguir leyendoContra el futuro
Me paso la vida pensando en el futuro. Y no me extraña que sea así. Soy un hijo de esta época, y supongo que resulta inevitable que los hijos de esta época pensemos en el futuro. Que creamos que es nuestro deber ganárnoslo, o que nos justifiquemos aduciendo que esperarlo con inquietud o ilusión pertenece a nuestra naturaleza. Supongo que es razonable que haya crecido enfocando mi vida hacia un horizonte donde, tarde o temprano, habría de dibujarse, tratando de ser pertinaz si no quería tirarlo por la borda. Qué tiene el futuro para que atraiga tantos esfuerzos. Para que encumbre al político que lo blande en sus sofismas. Para que cautive al científico que busca cambiarlo. Cómo puede ser tan poderoso algo que no se ha dado todavía y que, cuando intuimos su cercanía, ya se ha volatilizado.
Seguir leyendoMilitantes
Si la guerra es la continuación de la política por otros medios, crear tensión social es todo un arte. El enfrentamiento que provoca la guerra es explícito y burdo; el de la tensión, en cambio, es mucho más sutil. Quienes la idean no son ingenieros sociales, sino orfebres de la realidad. Liman y engastan los mensajes para polarizar el ágora convenientemente. El relato que resulta es consabido: luz frente a sombras, buenos contra malvados. Se recompone el universo para que este sea un sitio donde todo está por hacer. Y así se nos sugiere que el progreso es en realidad una ensoñación que oculta un complot que busca nuestra ruina. La izquierda se ha aliado con el globalismo y los poderes financieros. La derecha impulsa una nueva involución que acabará con los derechos conseguidos. Estamos en una hora crucial y tú tienes que elegir bando. Habla. Opina. Discute. Sé un militante.
Seguir leyendoEl arte de hablar de uno mismo
Hablar de uno mismo es un arte. No todos pueden hacerlo, y muy pocos pueden hacerlo bien. A la capacidad de introspección que se requiere hay que añadir cierta proclividad de carácter hacia la vanidad, que, por supuesto, ha de ser siempre discreta. Un recurso utilizado a lo largo de la historia ha sido el de la confesión. San Agustín escribe las suyas, además de para la consabida alabanza de Dios, para la búsqueda de esa verdad que también anida en el interior de los lectores. En el décimo libro de su obra leemos: «Y fueron los hombres a admirar las cumbres de las montañas y el flujo enorme de los mares y los muchos cauces de los ríos y la inmensidad del océano y la órbita de las estrellas, y olvidaron mirarse a sí mismos».
Seguir leyendoNiños de los ochenta
Haber sido niño en los ochenta es una de esas escasas anomalías generacionales que se dan en la historia. Los de aquella época vivieron en un interludio donde un universo empezaba a derrumbarse y otro aún no se había conectado a la red. Fue un raro instante de transición que, como todos los de su naturaleza, les permitió, por una parte, mantener el contacto con una manera de crecer que apenas había variado en más de un siglo, y, por otra, ser como los sabios del poema de Kavafis, que, de los hechos futuros, sólo «captan / los que se aproximan». Los niños de los ochenta conocieron la autoridad familiar aunque las normas ya se habían relajado, evitaron el yugo de la imagen a pesar de que había presagios de su llegada, y tuvieron momentos en los que escaparon de la supervisión de los adultos aun cuando estos habían empezado a hacerlos partícipes de sus inseguridades como padres.
Seguir leyendoUn nuevo salto al vacío
Uno de los mayores traumas históricos que ha sufrido España es la invasión napoleónica de 1808. Horrorizan las cifras: entre 375.000 y 500.000 víctimas directas e indirectas, unos 30.000 exiliados, alrededor de 1.500 obras maestras robadas, la totalidad de la incipiente industria destruida, y el principio del fin del imperio hispánico. El trauma alcanza cotas de auténtica tragedia si además se tiene en cuenta que aquella guerra es, en cierto modo, un conflicto civil que enfrenta a afrancesados y patriotas, y que crea para la posteridad el mito de las «dos Españas», de tan exitosa trayectoria.
Seguir leyendoPeces españoles
La sensación es extraña. Un médico español, Francisco Javier Balmis, realiza la primera campaña internacional de vacunación de la historia de la humanidad, y ninguno de tus libros de texto del instituto lo nombra. El corpus legal que se inicia con el testamento de Isabel la Católica,y culmina en las Leyes de Indias de 1680, anticipa lo que dos siglos más tarde se conocerá como derechos humanos, pero ninguno de tus profesores te lo ha contado jamás. El real de a ocho castellano, de curso legal en EE.UU. nada menos que hasta 1857, es la primera moneda global, y tú has tenido que enterarte por tu cuenta, y además vía Internet.
Seguir leyendoSobre el miedo
No lo sabíamos todo sobre el miedo. Aunque lo habíamos conocido en situaciones donde éramos capaces de sentirlo, jamás habíamos experimentado el miedo colectivo. El veintiuno es el siglo en el que las sociedades volvieron a tener miedo: al terrorista, a la pobreza, a la enfermedad, a la guerra, al fin del mundo. Pero este miedo nos ha terminado marcando a unos más que a otros.
Seguir leyendo