Almas

Aún somos almas encerradas en la cárcel del cuerpo. De alguna manera, aún seguimos creyendo que caemos en él cuando nacemos, y lo consideramos un obstáculo para la verdad y la virtud. Conservamos la vaga intuición de que el cuerpo, con sus sentidos y sus pasiones, sume a la persona en la infelicidad y la ignorancia. Pese a lo que pueda parecer, este antiguo dualismo está más presente que nunca, y no sólo como una cuestión filosófica, sino como algo que hoy influye en nuestra percepción del mundo. Un ejemplo: pensamos que vivimos en una época de decadencia moral porque el culto al cuerpo se ha convertido en una condición necesaria para la realización de uno mismo, pero lo cierto es que la sensación de declive proviene de que todavía asumimos que hay algo dentro de nosotros que continúa siendo superior.

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