En el mundo de los niños eternos, nacer viejo es un estigma que hay que llevar con discreción. Los que hemos nacido viejos sabemos que estamos obligados a nadar contra corriente en un enorme océano de puerilidad y sensiblería. Cuanto más denso y asfixiante es, más revelador se vuelve. Hombres que se comportan como adolescentes compulsivos. Mujeres que creen que pueden detener el paso del tiempo. Cada vez resulta más difícil ver en la calle a representantes de ese lapso intermedio que fue la madurez. Por vestimenta, actitud, gusto o aspiraciones, todos son niños de espíritu o ancianos de cuerpo. En un mundo así, nacer viejo significa no encajar en ningún sitio.
Seguir leyendoPSOE
Si Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, quisiera que el chino fuese la lengua vehicular de la enseñanza española, el chino, tarde o temprano, sería la lengua vehicular de la enseñanza española. Por el contrario, si a Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular, se le ocurriese lo mismo estando en el Gobierno, arderían las calles durante semanas. Esto es así, no porque Sánchez sea más guapo o más poderoso que Feijóo, sino porque Sánchez pertenece al PSOE y Feijóo a su comparsa.
Seguir leyendoEspaña
España es el nombre del país donde nací. No recuerdo si mis padres me lo dijeron de pequeño o si lo descubrí por mi cuenta. Supongo que llegué a España con naturalidad, como hacen todos los españoles, en una página de mis libros de texto o en una línea leída con esfuerzo que no entendí al principio. Luego imagino que fui consciente de que España iba unida al idioma que hablaba, a la silueta de una península en un mapamundi, al paisaje que veía desde aquel Dos Caballos de los primeros viajes con mi familia.
Seguir leyendoPausa hispánica
La relación de lo sucedido en los festejos no escatima detalles. Se celebra el nombramiento de don Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, como nuevo virrey del Perú, y las autoridades deciden organizar unas justas en su honor. Desfilan siete carros muy bien engalanados, llevando todos ellos un cortejo donde no faltan la música de atabales y chirimías ni los colores encendidos de los ropajes tradicionales de la zona. Vemos en la parada al fornido Bradaleón, al dios Baco, a la Ira, a la Pobreza, al Demonio, a la Blasfemia, al Caballero Antártico vestido de Inca, al Dudado Furibundo, al Caballero Venturoso y al Caballero de la Selva. Hasta aquí, nada extraño. Pero entonces alguien aparece:
Seguir leyendoBreve historia del aburrimiento
Cuenta Balzac que de pequeño le horrorizaba aburrirse porque no podía concebir peor tortura que no tener nada que hacer. A veces se aburría tanto que lloraba desesperadamente. Con los años, asegura, el aburrimiento ya no era tan habitual ni tan intenso, pero de vez en cuando regresaba en la forma de una tristeza suave e inspiradora. Antes de Balzac, el aburrimiento de los adultos se había confundido con la melancolía, un estado de ánimo que se consideraba propio de artistas y poetas porque producía un extraño sentimiento de nostalgia de épocas remotas que jamás se habían vivido. De ese recordar un pasado que ya no pertenecía a nadie nació el Renacimiento, que hizo de la tristeza algo elevado y noble.
Seguir leyendoLeer está sobrevalorado
Está completamente asumido que los buenos escritores son grandes lectores. De ahí que en sus obras siempre se encuentren las huellas de otro autor o velados homenajes a movimientos estéticos y filosóficos que, cómo no, solo pueden conocerse a través de la lectura. Al escritor se le supone ratón de biblioteca, alguien que vive encerrado en libros que, tarde o temprano, le servirán de inspiración. Más que una suposición ajena, es hoy día una exigencia de los propios literatos, un requisito autoimpuesto para ser tomados en serio como tales. No hay más que echar un vistazo a las redes sociales donde se promocionan. Nunca faltan ni la referencia a los libros que han sido esenciales en sus vidas, ni la confesión pública de lo importante que es para ellos la lectura.
Seguir leyendoFascismos
Opina el comentarista político que Giorgia Meloni es fascista, que Italia es un peligro para el resto de Europa y que solo la volatilidad del voto de los italianos puede explicar que los de Fratelli d’Italia hayan obtenido tan buenos resultados en las últimas elecciones. Pero lo más importante (añade) es que la ultraderecha está renaciendo en todo el continente y nadie parece preocupado. Así que, según él, urge un pacto entre los partidos democráticos para que los hermanos de Italia sepan (concluye en un calculado arrebato poético) que «con la fraternidad de los europeos no se juega».
Seguir leyendoRevoluciones analógicas
Al final, todo sigue estando como lo conocíamos. Internet no ha provocado los cambios que algunos auguraban. La gente continúa leyendo libros, saliendo a la calle y distinguiendo entre la realidad de lo cotidiano y la virtualidad de la pantalla. El tiempo suele poner las cosas en su sitio y acaba concediendo a los sucesos la justa trascendencia que merecen. Lo digital ha puesto patas arriba hábitos sociales y personales, pero el mundo en que vivimos permanece estancado en la misma rutina histórica de siempre
Seguir leyendoPara entender a Antonio Machado
Para entender a Antonio Machado hay que haber nacido en otro siglo. El siglo XXI es un siglo antimachado porque se ha perdido la mirada del paisaje. Antes, quedarse embobado mirando por la ventanilla del coche era algo habitual en las personas; ahora, mis alumnos, mi hija y casi todos los nacidos en este siglo no saben ni que el paisaje existe. Es imposible conmoverte con el mundo exterior cuando tus ojos están acostumbrados a contemplar otros mundos mucho más asequibles en el interior de una pantalla. Ver algo interesante en el paisaje, amarlo incluso, requiere concentración y capacidad de observación, habilidades propias de una mirada horizontal que la verticalidad actual del móvil no proporciona.
Seguir leyendoNómadas y viajeros
Los nómadas sabemos que existen dos tipos de personas en el mundo: las que, como nosotros, nunca cesan de moverse, y aquellas que solo se mueven para emprender un viaje. El nómada no viaja porque, para viajar, hay que volver al sitio de donde se parte, y nada hay en su vida errante que se asemeje a un origen. El nómada simplemente se traslada, vive de alquiler y es un experto en cajas y embalajes. Por eso, mira con condescendencia a los viajeros, su ligereza, su despreocupación, su entusiasmo.
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